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sábado, 1 de octubre de 2011

Erradicar la pobreza a fuerza de plomo (?)

Días atrás, desde Pueblo Chico se criticaba la mala costumbre de linyeras y otros rotosos sociales de elegir garitas de colectivos para morirse. Desde entonces, nada se ha hecho y es probable que, en breve, algún otro mugriento decida convertir una parada de bondi en su lecho de rosas (?). Los políticos siguen entretenidos con otras cosas, mientras los contribuyentes deben pisotear fiambres para subirse al colectivo. Allá ellos.

Hoy, nos asombran nuevas estadísticas que hablan de los denominados indigentes. Llamemos a las cosas por su nombre, señores: son crotos y punto. Resulta que en este paraíso de la Patagonia argentina, distante de los grandes centros urbanos, se hospedan (?) 1.900 de esos seres casi humanos. ¿Por qué nadie hace nada por ellos? ¿Acaso no sería de buena gente agarrarlos a todos y darles, como a los caballos que agonizan tras varios días de trote, un tiro de gracia? ¿Acaso las nuevas promociones de policías fueguinos no podrían ocuparse del tema, en lugar de pasear por las calles?.

Pero eso no es todo: resulta que también hay 683 pobres. ¿Cómo carajo dejamos que esto pase en nuestra querida Tierra del Fuego? ¿No se dieron cuenta indigentes y pobres que no hay lugar para ellos en una provincia que explota en producción y beneficios? ¿Quién los dejó cruzar la Frontera? ¿Gendarmería?. Es hora de tomar decisiones. 

Los medios de comunicación no podemos estar en todo (?). No elegimos este oficio para andar avivando giles. La dirigencia política tiene que asumir sus responsabilidades. La Policía picanea a personas con empleo pero nada hace con indigentes y pobres. ¿Eso es justicia social? ¿Hasta cuándo seguirán apremiando ilegalmente a quienes no deben?. Señores políticos, no podemos permitir que estos números se dupliquen.

Llamemos a las cosas por su nombre: al pan, pan y a indigentes y pobres, plomo.