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domingo, 19 de junio de 2011

Denuncian explotación de muñecos en campaña


Para las ONG's que defienden la vida silvestre, la explotación de muñecos en campaña ya se ha convertido en una flagrante violación a los derechos humanos, denunciando que los simpáticos personajes de felpa apadrinados por los candidatos son "obligados a trabajar más de doce horas por día; no se les brindan los refrigerios que marca la ley y además son frecuentemente golpeados por niños y adolescentes marginales de la Provincia".

Desde el INADI seccional Tierra del Fuego reconocen que se han recibido numerosas denuncias por maltrato pelucheril, aunque también aclararon que por tratarse de un organismo nacional que funciona como bola sin manija "es poco lo que podemos hacer por estos muñecos".


"Yo pensé que esto iba a ser una experiencia maravillosa, que podría alegrar a los niños de los barrios pobres que recorren los candidatos, pero la realidad me golpeó duro", relata Barney sin ocultar su decepción.
El muñeco revestido en tela de calidad dijo que soñaba con poder llegar al corazón de los fueguinos pero, al contrario, "los fueguinos me han roto el corazón y por mí que se vayan a la reconcha de su madre".

"Esto me llevó a un estado de tristeza y depresión que trato de calmar con vino y putas, pero nunca me indemnizaron por los malos momentos que pasé en las caminatas", se queja.


Lo que aparentaba ser un trabajo digno se convirtió también en una pesadilla para los cuatro pingüinos originales del danielismo, echados como perros (?) hace unos días.

"Chivábamos como locos en esos trajes, obviamente no cumplían con las condiciones mínimas de seguridad", reveló el pingüino líder. Contó, además, que la gente utilizaba sus imágenes para fotos pedorras "de las que no recibimos nunca un mango".
El caso más escalofriante es el de Alberto S., conocido por todos en Río Grande como el "Corazón del Mostro". Este hombre, de 45 años, asegura que le prometieron casa y comida por vestirse de bobo, pero nunca cumplieron con su cachet.

"Me siento estafado, le puse garra y corazón a mi trabajo, dejé que los negritos de los asentamientos me orinen las patas y nadie se hizo cargo de mi caso", recuerda.


"Si no ponemos un límite a esto, los muñecos nunca vamos a progresar, es hora de que levantemos nuestros trajes y salgamos a la calle", arengó Barney, que acusó de "putos y vendepatria" a los representantes municipales Washi y Vaquita Cirila.

"A ellos les ponen una torta muy importante para no sumarse a nuestro reclamo, pero en cuanto los veamos les sacudimos el poncho", amenazó Barney.