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viernes, 8 de abril de 2011

Si sos candidato, el amarillo es yeta

La política, como el fútbol, está plagada de cábalas y verdades no escritas.

Por ejemplo: el amarillo es yeta. Y si la vas de candidato perdés elecciones; afiliados; bienes; males (?) y cabello.

Un caso emblemático es el de Alfredo Olmedo, diputado nacional y candidato a Gobernador de Salta. Desde que usa amarillo, le impidieron ejercer su derecho de reducir a la servidumbre a cientos de ingratos trabajadores esclavos rurales. Ahora, esos muchachos, se quedaron en la calle. Libres, pero muy pobres. En la cucha que Olmedo les alquilaba en sus campos estaban mejor. Allá ellos.

Otro triste caso es el de Jorge Lechman, empresario y referente (?) del Movimiento Popular Fueguino. Se postula a cargos desde los 3 años (?) pero por usar siempre amarillo no llega ni al piso mínimo de votos requerido para ser considerado "candidato". Ni da para gastarlo. Sus negocios prosperan; tira manteca al techo, pero no es felí.

El caso más reciente y doloroso (?) se registró en las elecciones de 2007. Hugo era Gobernador, tenía todas las de ganar y el día de la elección apareció con campera amarilla. "Derrapó; se confió (?)", decían sus más cercanos. Los lejanos, en cambio, decían cosas también, pero no se los escuchaba. Hugo tuvo que abandonar su sueño reeleccionista y conformarse con seguir amasando fortunas, que como todos sabemos no es la vida que deseamos (?) llevar.

(Invalorable aporte del maestro L.P.)