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lunes, 19 de abril de 2010

FABIÁN HERRERA: "ALLÁ DEBEN PENSAR QUE ESTOY DE TURISMO"

Parecía que habían conmovido a la persona indicada. ¿Dónde se vio que los mismísimos agentes del FBI viajaran hasta Tierra del Fuego a peinar estancias por una nena desaparecida? Viajaron, pero fue lamentable: su conclusión fue que siguieran la pista del cuidador del camping en el que desapareció Sofía. Pero hoy, después de ocho meses preso, lo único que tienen es una pericia psicológica que dice que es un hombre sin sentimientos de culpa.

A Fabián, el papá de Sofía, lo mandaron de vuelta de la fábrica con licencia psicológica, hizo un bolso y se fue a buscarla a dedo. Pidió limosna, hizo malabares, cortó el pasto a cambio de un lugar donde dormir. Llegó a 6 mil kilómetros de su casa: a Perú.


"Fuimos a dedo hasta Salta, después a Bolivia hasta que llegamos a Arica, un lugar de Chile en donde la temperatura no baja de 40 grados. Nadie nos dio un centavo, así que dormimos 24 días en la playa de Chinchorro, comiendo una vez por día, engañándonos a mate, hasta que una señora nos dejó quedarnos en su casa. Para devolverle el favor, construimos dos piecitas, colocamos los cerámicos, le arreglamos el desagüe. En un lugar me colaboraron con monedas para seguir imprimiendo folletos con la cara de mi hija y varias veces mi amigo hizo malabares en el semáforo para que yo pasara la gorra. Todo esto hasta que recibimos el llamado anónimo", cuenta Fabián a Clarín desde Arica.


El llamado era de una señora que aseguró haberla visto a Sofía de la mano de una mujer en Tacna, Perú. "Me subieron los camioneros y me llevaron hasta allá. Fui a la Policía pero ellos no pueden hacer nada si la fiscalía de Río Grande no les manda el pedido. Pero allá deben pensar que estoy de turismo", se indigna. En una feria les regalaron zapatillas, remeras y calzoncillos. Pero se enfermaron, estuvieron una semana con vómitos y lo poco que les quedaba lo gastaron en remedios. Pasaron dos meses y medio y sólo tienen 4.000 folletos repartidos y algunas notas en la TV local.

"Se volvieron a revisar los costados de la ruta y el camping, pero ¿qué van a encontrar después de un año en un lugar donde hay tanta nieve y semejante viento?", pregunta Francisco Ibarra, tercer abogado de la familia. Es cierto. En Río Grande, los autos tienen las puertas agarradas con sogas para que no se las arranque el viento.

Elena, la mamá de Sofía, no pudo acompañar a su marido. Cuando Sofía desapareció, tenía una panza de seis meses. Yuliana llegó con problemas de salud: "Cuando nació le encontraron una pérdida de sangre en la aorta y una estenosis pulmonar, que es una válvula estrechada del corazón", cuenta ella. A mitad de año, Fabián había venido a Buenos Aires a acampar en la Casa Rosada. Ahora vino Elena, pero a traer al Garrahan a una nenita increíblemente parecida a una hermana que no conoce.

http://www.clarin.com/diario/2010/04/19/sociedad/s-02183805.htm